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SAINT JEAN PIED DE PORT -
ZUBIRI (52,86 Km.)
Velocidad media: 8,97 Km./h.
Velocidad máxima: 61,60 Km./h.
Kilómetros total : 52,86
Tiempo total: 5:53 h.
Resumen etapas
Cruzar los Pirineos representaba para los primeros peregrinos
que procedían de tierras lejanas, un auténtico reto. Hoy sigue
siendo una de la etapas más duras del Camino, pero también una
de las más bellas.
Saint Jean Pied de Port, es una bellísima localidad
francesa, donde confluían las tres grandes vías Jacobeas dentro
del territorio francés, la que partía de Paris, la que lo hacía
de Le Puy y la que procedía de Vecelay.

Esta localidad de gran tradición peregrina, conserva una
Ciudadela fortificada en lo alto de la colina, que fue
construida en el año 1628, y un casco antiguo situado en su
falda, que no tiene desperdicio.

En Francia es posible
reservar en los albergues y al ser la primera etapa reservamos
en el albergue L'Esprit du Chemin, por recomendación de mi amigo
José Antonio.
Iniciamos la etapa temprano, hacia las 7:30 de la mañana, la
etapa es la mas dura del recorrido y nosotros bicigrinos
inexpertos y entusiastas estamos deseosos de echarnos al camino
y iniciar nuestra aventura.

Los 2 primeros kilómetros es un fuerte ascenso por una estrecha
pista asfaltada, señalada como Chemín de Compostela o
Route de Napoleón
A 5.3 kilómetros de la salida se halla Huntto, una
pequeña aldea y último lugar que ofrece algunos servicios. Aquí
es conveniente aprovisionar agua. A
partir de aquí la pendiente se hace más pronunciada y el paisaje
empieza a abrirse con imponentes ondulaciones y paisajes
alpinos.

Normalmente todos los
ciclistas hacen esta etapa por carretera dada su dureza, pero la
información que habíamos recibido respecto al bellísimo paisaje
y el desconocimiento unido a la valentía del que comienza nos
hizo elegir esta ruta. Y aunque fue duro, ahora no me arrepiento
en absoluto y si hago el camino otra vez en el futuro la volveré
a hacer sin lugar a dudas.
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Encontramos una pista de tierra con
una fuerte pendiente y pronto desembocamos en una carretera
asfaltada, que nos conduce hasta la Virgen de Biakorre. Hasta 12 kilómetros de fuerte ascenso
se deberán superar para alcanzar el collado de
Bentartea o paso de Napoleón, en cuyo lugar una
fuente que se deja a la izquierda es la referencia que conduce,
después de un pequeño descenso, hacia una zona forestal con unos
bosques de hayas preciosos. Más
tarde y tras un cruce de caminos a la derecha se llega al
collado de Lepoeder.

Ya en territorio español, estamos ante uno de los
paisajes más bellos del camino de Santiago y desde aquí ya se puede vislumbrar el
valle de Roncesvalles.
Desde aquí elegimos la variante que conduce a
Ibañeta (derecha) y nos dirigimos a la capilla del Salvador donde
podemos contemplar el monumento a Roldan y encaminarnos por la carretera
a la colegiata de Roncesvalles.
En Roncesvalles por ser punto de partida de
muchos peregrinos, es posible que no encontremos plaza y nos aconsejarán
continuar hasta Espinal, (te indican que es un camping) pero no
confundirse que es un albergue en toda regla con sus literas y todo.

Después de conocer la colegiata y obtener el preciado sello,
iniciamos el descenso al valle del Arga a través de
bosques de hayas y pinos. De vez en cuando atravesamos las
primeras cercas con puertas (para que no se escape el ganado) y
el maravilloso paisaje se ve interrumpido por bellas localidades
como Burguete y Espinal donde confundidos con la idea de que
tenemos que dormir en un camping en tiendas de campaña o algo
parecido (error por nuestra parte) continuamos camino y nos encaminamos al alto de Mezkiritz
que coronamos y después de pasar por las localidades de
Bizkarreta y Lintzoain nos disponemos a ascender el alto de Erro
por una subida con mucha piedra suelta y rampas bastante duras.

Encontramos el monumento al Japonés muerto en el camino y
después de pasar por varios bosques preciosos, iniciamos el rápido y peligroso descenso por un camino con mucha
piedra suelta hacia Zubiri, al cual accedemos atravesando el
famoso puente de la rabia. Por cierto el día que nosotros
llegamos como presagiando el nombre del puente en medio había un
enorme perro que nos miraba muy atento pero que por suerte no
nos hizo ningún caso.

En Zubiri encontramos plaza en el
albergue municipal, atendido por Loli que nos recibió muy bien y
nos dejó la llave del frontón anexo para que pudiéramos guardar
las bicicletas tranquilamente a plena confianza. La cena en el
bar de un polideportivo cercano, menú del peregrino bastante
correcto. |